La decoración de tortas me ha gustado desde mi adolescencia, ha sido como algo intrínseco en mí, pues aún antes de saber cómo hacerlo, me dedicaba a dar ciertos toques creativos a las tortas de mis hermanos.
Hace algunos años participé de un curso de repostería, incluyendo decoración de tortas, donde aprendí las técnicas básicas necesarias para dominar las materias y lograr los resultados esperados. Desde entonces, mi desafío se transformó de lo imposible, a la realización concreta de muchas fantasías decorativas.
Me resulta muy gratificante dar rienda suelta a mi creatividad, y a lo que he llamado mi talento, logrando así muy buenos resultados en mi trabajo satisfaciendo de esta manera los deseos y necesidades de mis clientes en los distintos ámbitos y estilos.
Nunca termino de aprender en este oficio y eso me motiva a seguir esforzándome por dar lo mejor a los que confían en mí y les gusta mi trabajo.